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Caritas organiza un plan de acción para ayudar al millón largo de desplazados que huyen de Boko Haram

Caritas Internationalis está elaborando un plan de acción para los desplazados y refugiados de la violencia de Boko Haram. En el último año, más de un millón de nigerianos han huido por los ataques del grupo islamista. Estas familias, diseminadas en los países vecinos, no tienen otra ayuda que la de la Iglesia Católica y algunos grupos humanitarios, para cubrir sus necesidades básicas, como la vivienda, los alimentos y las medicinas.

caritasinternlogFides) «La población de Nigeria está experimentando un gran sufrimiento y mucho terror», dice el Director Ejecutivo de Cáritas Nigeria, p. Evaristus Bassey, quien participa en la reunión de Roma. «Nosotros en Cáritas, junto con otras personas de buena voluntad, estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo (…). Pero las necesidades son impresionantes».

Las personas desplazadas y los refugiados son recibidos en las diócesis de Nigeria, Níger, Chad y Camerún. Más de 2.500 personas viven acampados en la Catedral de Yola, Nigeria, mientras que miles más han buscado refugio en otras estructuras de la iglesia del país. Recientemente, una delegación de obispos nigerianos ha viajado a Camerún, por invitación de la Conferencia Episcopal local, para reunirse con los refugiados nigerianos allí.

En la reunión de Caritas Internationalis, que comenzó ayer en Roma y que finalizará hoy, 27 de marzo, en la que participan representantes de Cáritas de Nigeria, Níger y Chad,también se abordará la difícil situación de los 800.000 desplazados y refugiados de la República Centroafricana.

Marie Keyrouz, la monja libanesa que cantó contra la guerra

Su propuesta musical traspasa las múltiples fronteras culturales y espirituales de su país

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Sor Marie Keyrouz actuó en Madrid este martes dentro del ciclo Ellas Crean, una celebración de talento femenino en el centro Conde Duque. Keyrouz es una monja libanesa que se formó como cantante y antropóloga. Su música se entiende como una forma de expresión religiosa.

En un país definido por los sonidos orientales y religiosamentedominado por islam, Keyrouz logra sustituir las diferencias culturales del entorno por similitudes, a través de la unión de varios estilos. Así, su música bebe del cristianismo maronita, que le llevan hasta los cantos antiguos de Occidente, como el gregoriano y el ambrosiano, y hasta compositores clásicos como Bach y Mozart.

También tiene influencias del repertorio bizantino y de la música moderna libanesa. Keyrouz transciende las fronteras entre lo antiguo y lo moderno y elimina una etiqueta o un género cultural, religioso o musical.

La ausencia de esta etiqueta distintiva o de una influencia particular es tal vez una metáfora para su música como algo trascendente, indefinible y más allá del mundo material. Ella canta para sentirse más cerca de Dios y para hacer que el público también le sienta próximo; un llanto religioso con el propósito de disolver las barreras humanas.

En 1984 Keyrouz fundó el Ensemble de la Paz cuando Líbano estaba desangrándose por culpa de una guerra civil supuestamente religiosa, cuando en realidad todo lo considerado sagrado fue destrozado.

Quería juntar a músicos y usar el sonido como una herramienta para erradicar la identidad, la forma material que estaba causando tanta violencia y dolor y hacer que la gente se convirtiera en uno. Su mensaje de paz ha sido reconocido mundialmente y su talento musical alabado sin cesar.
 
¿Por qué se decidió a tomar el camino religioso?

Para mí, el camino religioso empieza con una llamada espiritual que uno contesta con “no” o “sí”, y yo dije que sí. Desde que era pequeña intenté a centralizar mi vida al servicio de Dios y usar todo aquello con lo que Dios me había bendecido: mi arte, mi voz y mi ser.

¿Cómo fue que la música llegó a tener un papel tan importante en su vida?

Durante mucho tiempo consideré que la canción era como un rezo y durante la guerra en Líbano entendí que mi voz podría será una arma poderosa para luchar contra lo malo. Una canción sagrada es la palabra de Dios y puede ser más bello o más perfecto que esta palabra de Dios.

¿Qué siente cuando canta?

Para mí es una oración: me lanzo a los brazos de Dios e intento que todos que alcancen a tocarlo por medio de mi voz.

Su música es una mezcla de influencias cristianas y orientales, representativa de las varias herencias culturales del Líbano… ¿Por qué ha decidido unir estos estilos musicales distintos?

Primero, quiero especificar que la música oriental está muy influida por la música tradicional bizantina y aramea. Y que durante varios siglos todos estos estilos de música convivieron y tuvieron las mismas influencias.

Segundo, inicialmente, en mis conciertos cantaba música bizantina, maronita, aramea y también canciones creadas bajo la influencia de músicos clásicos occidentales como Bach, Vivaldi, Mozart, Gounod y Heandel. Pero luego, a finales del pasado siglo, quise vincular culturas diferentes para ayudar a la paz. Empecé a ofrecer mezclas de cánticos orientales y salmos con una orquestación occidental, pero respetando los temas de la música oriental y los requerimientos de la música clásica. Eso fue bastante apreciado por la gente de ambas culturas.

¿Qué puede contarnos sobre la vida en Líbano como cristiana?

Quiero decir que Líbano es mi país y estoy orgullosa de ello. Como dijo el Papa Juan Pablo II: “Líbano no es un país simple, pero la convivencia y hermandad entre los cristianos y las otras religiones configura una gran parte de la realidad en el país.”

Hoy se celebra a San Pedro Damián, Doctor de la Iglesia

 


San_Pedro_DamianROMA, 21 Feb. 15 / 12:04 am (
ACI).- “Tras la tristeza, espera con alegría el gozo que vendrá”, decía el benedictino San Pedro Damián, Doctor de la Iglesia. En una dura época, ayudó con sus escritos y legaciones a la reforma eclesiástica y clerical. Damián significa “el que doma su cuerpo” y su fiesta se celebra cada 21 de febrero.

“Que la esperanza te levante ese gozo, que la caridad encienda tu
fervor. Así tu mente, bien saciada, será capaz de olvidar los sufrimientos exteriores y progresará en la posesión de los bienes que contempla en su interior”, decía San Pedro Damián.

El Santo nació en el 1007 en Ravena (Italia). Perdió a sus padres cuando era niño y quedó al cuidado de un hermano suyo que lo trató como esclavo. Otro hermano, arcipreste de Ravena, se compadeció y se encargó de su educación. Al sentirse como un hijo, Pedro tomó de su hermano el nombre de Damián.

San Pedro desde joven se acostumbró a la oración, vigilia, ayuno, invitaba a los pobres a su mesa y les servía personalmente. Ingresó a la vida monacal con los benedictinos de la reforma de San Romualdo.

Para dominar sus bajas pasiones, se colocaba correas con espinas (cilicio) debajo de su camisa, se azotaba y ayunaba con pan y agua. Pero su cuerpo, al no estar acostumbrado, se debilitó y empezó a sufrir de insomnio.

Es así que comprendió que estos castigos no debían ser tan severos y que la mejor penitencia es la paciencia con las penas que Dios permite que nos lleguen. Esta experiencia le sirvió más adelante para acompañar espiritualmente a otros.

Cuando murió el Abad, Pedro asumió por obediencia la dirección de la comunidad. Fundó otras cinco comunidades de ermitaños y en todos los monjes buscaba que se fomente el espíritu de retiro, caridad y humildad. De ellos surgieron Santo Domingo Loricato y San Juan de Lodi.

Varios Papas acudían a San Pedro por sus consejos. En 1057 fue ordenado Cardenal y Obispo de Ostia, aun cuando el santo siempre prefirió su vida de ermitaño. Más adelante se le concedería el deseo de volver al convento como simple monje, pero con la condición de que se le podía emplear en el servicio de la Iglesia.

Se dedicó a enviar cartas a muchos Pontífices y personas de alto rango para que se erradique la simonía, que era la compra o venta de lo que es espiritual por bienes materiales, incluyendo cargos eclesiásticos, sacramentos, sacramentales, reliquias y promesas de oración.

Escribió el “libro Gomorriano” (haciendo alusión a la ciudad de Gomorra del Antiguo Testamento) y habló en contra de las costumbres impuras de aquel tiempo. De igual manera escribía sobre los deberes de los clérigos, monjes y recomendaba la disciplina más que ayunos prolongados.

Solía decir: “Es imposible restaurar la disciplina una vez que ésta decae; si nosotros, por negligencia, dejamos caer en desuso las reglas, las generaciones futuras no podrán volver a la primitiva observancia. Guardémonos de incurrir en semejante culpa y transmitamos fielmente a nuestros sucesores el legado de nuestros predecesores”.

Era una persona severa, pero sabía tratar a los pecadores con indulgencia y bondad cuando la prudencia y caridad lo requerían. En sus ratos libres, acostumbraba hacer cucharas de madera y otros utensilios para no permanecer ocioso.

El Papa Alejandro II envió a San Pedro Damián para que resolviera un problema con el Arzobispo de Ravena, que estaba excomulgado por ciertas atrocidades que cometió. Lamentablemente el Santo llegó cuando el Prelado había fallecido, pero convirtió a los cómplices, a quienes les impuso una justa penitencia.

De regreso a Roma, cae enfermo por una aguda fiebre en un monasterio de las afueras de Faenza. Partió a la Casa del Padre el 22 de febrero de 1072. Dante Alighieri, en el canto XXI del Paraíso, coloca a San Pedro Damián en el cielo de Saturno, destinado a los espíritus contemplativos. Fue declarado Doctor de la Iglesia en 1828