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Sufrimiento y muerte: Experta revela “la verdad sobre el aborto” en nuevo libro

REDACCIÓN CENTRAL, 04 Abr. 16 / 05:07 pm (ACI).- “Una realidad escondida. La verdad sobre el aborto”, es el nuevo libro de la abogada ecuatoriana Cristina Valverde. En este trabajo, ella recoge diversas investigaciones que ponen en evidencia el drama que significa para las mujeres someterse a esta práctica y que “muchas veces no se difunde”.

Valverde eMemorialForUnbornChildrenMartin-Hudacek_DanielIbanezACIPrensa_040416s egresada de la Universidad de Navarra (España) y tiene un Máster en Doctrina Social de la Iglesia y Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca (España).

En diálogo con ACI Prensa, la abogada ecuatoriana subrayó que “la verdad del aborto es que en el aborto hay dos víctimas. La primera es el bebé, que es el que muere. Y la segunda es la mujer, porque el aborto daña la salud física y psicológica de la mujer”.

La idea de desarrollar el libro surgió tras el Congreso Internacional Provida realizado en Guayaquil (Ecuador) en 2013. Su investigación la llevó a recopilar tal cantidad de información “que sentía que tenía que difundirlo, tenía que sacarlo a la luz para que la gente supiera qué es lo que realmente pasa dentro de un aborto”, señaló.

“Encontré varios estudios científicos, también de psiquiatras, estadísticas de varios países, de varias personas, para ir conformando y dándole forma al libro”, señaló.

Entre los hallazgos de Valverde se encontraba que varios estudios apuntan a que “un aborto aumenta hasta en un 50 por ciento el riesgo de contraer cáncer de mama”.

“Esto es un hecho que está comprobado por varios estudios y que no se difunde”, criticó.

Otro de sus hallazgos fue que cerca de 50 estudios revelaron que el aborto “aumenta en un 30 por ciento el riesgo a que en un futuro se tenga un parto prematuro”.

“Según la OMS, la segunda causa de mortalidad infantil son los niños que nacen de forma prematura. Es decir, una mujer que aborta está poniendo en riesgo la vida de sus futuros hijos”.

Sin embargo, los daños a la salud de la mujer por someterse a un aborto no son solamente físicos.

Esta práctica, señaló la autora, provoca graves secuelas psicológicas “como por ejemplo la depresión, trastornos alimenticios, sentimientos de culpabilidad, no quieres estar frente a mujeres embarazadas, cerca de bebés, intentos de suicidio”.

“Las secuelas del aborto son una realidad en la mujer, porque la mujer vive un hecho traumático que es la muerte violenta de su hijo dentro de su propio cuerpo”, advirtió.

Estas secuelas necesitan de ayuda para ser superadas, precisó, y lamentó que “muchas mujeres viven estas secuelas de forma silenciosa”.

Cristina Valverde advirtió también que el supuesto “derecho a decidir” que promueven diversas organizaciones feministas para impulsar el aborto “es una falacia porque el bebé es una vida completamente distinta a la de la madre, que ya en el momento de la concepción tiene su propio ADN”.

Citando un estudio del instituto chileno MELISA, Valverde apuntó que “el 65 por ciento de las mujeres son coaccionadas para abortar, ya sea por presión de sus padres o de su pareja. ¿Entonces dónde queda esta libertad o este derecho a decidir si más de la mitad son coaccionadas a abortar?”.

La abogada ecuatoriana subrayó que “el aborto no empodera a la mujer sino que es otra herramienta para de nuevo someter a la mujer”. Es “otra forma de coacción que está sufriendo la mujer hoy en día”, señaló.

La autora de “Una realidad escondida. La verdad sobre el aborto” criticó también que “muchas veces a los hombres se los quita del debate”, y recordó que “tanto el padre como la madre tienen los mismos derechos, ambos han concebido a este niño, ambos son padres de este niño”.

“Hay ciertos estudios que demuestran que los hombres también tienen efectos luego de que pasan por un aborto”, dijo, y señaló que en ellos se manifiesta recurriendo “al alcohol, las drogas o no pueden mantener relaciones estables con mujeres, pasan periodos de mucha agresión, de ira”.

Valverde dijo que como parte de su trabajo de investigación “leí muchísimos testimonios de muchas mujeres que habían sido víctimas de una violación y habían salido embarazadas”.

“De las que dieron a luz casi el 100 por ciento decían que fue la mejor decisión, que su hijo realmente les devolvió la vida, les devolvió la alegría para seguir viviendo, para seguir adelante. Y, en cambio, la mayoría de mujeres que decidió abortar dicen que no fue la mejor decisión y que no se lo recomiendan a nadie”.

Para contactar a Cristina Valverde y saber cómo puede adquirir su libro, puede ingresar a su página en la red social Facebook: La realidad sobre el aborto.

Obispo advierte a jóvenes sobre los peligros de seguir a los ídolos del mundo

BUENOS AIRES, 01 Jun. 15 / 11:25 pm (ACI).- “Los ídolos generan esclavitud”, solo con Dios serán libres, expresó este domingo el Arzobispo de Rosario(Argentina), Mons. Eduardo Eliseo Martín, a los miles de jóvenes que participaron en la 38° Peregrinación Rosario-San Lorenzo con el lema “Madre de la pureza, guíanos a Jesús”.

MonsEduardoEliseoMartinMisaPUR2014_YoutubePastoralUniversitariaRosarioCapturaVideo_010615Los ídolos generan esclavitud, no sólo para quienes son idólatras, sino para tantas víctimas que nacen de esas idolatrías. Por eso hoy estamos aquí para dar gloria a ese Dios verdadero, al Padre, Hijo y Espíritu Santo y a renovar nuestra fe y entrega al Señor”, señaló el Prelado a los jóvenes que recorrieron los 25 kilómetros de la peregrinación rezando y reflexionando sobre la vocación, especialmente a la vida consagrada.

En la Misa con la que se puso fin a la peregrinación, Mons. Martín reflexionó sobre el día de la Santísima Trinidad, donde “contemplamos el misterio de Dios que en Cristo se ha manifestado. Ya Dios no es un ignoto, un desconocido, ya Dios se nos ha revelado, se nos ha hecho cercano. Estamos hechos para Dios, para conocer, amar y servir a Dios, para adorar a Dios”.

En ese sentido, advirtió sobre los riesgos de seguir a los ídolos que propone el mundo. “Si nos ponemos de rodillas delante de Dios, somos libres, pero si nos ponemos de rodillas delante de los ídolos -porque nadie puede vivir sin ponerse de rodillas- lo hacemos delante de la lujuria del dinero y del poder”.

“Nadie puede vivir sin un Dios –advirtió-, o tenemos al Dios vivo y verdadero que nos ha revelado a Jesucristo, o tenemos los ídolos que nos esclavizan, nos prometen la felicidad pero no las dan. Solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo puede darnos esa felicidad que nos decía el libro de Deuteronomio”.

Mons. Martín exhortó a los jóvenes a pensar en las consecuencias de la adoración al dinero, cuyo poder “en éstos días en los diarios está manifiesto, millones y millones de dólares de coimas recibidas”.

“¿Cuánta corrupción, parece que se toca y de todo sale pus, de esos ídolos, no? Entonces nosotros tenemos que seguir fieles y firmes a Dios y no apartarnos de Él, porque además los que idolatran el dinero no lo reparten, entonces nacen las injusticias, los abusos”, señaló.

Por ello, el Prelado alentó a los jóvenes a tener siempre en su mente y en su corazón la meta de llegar al cielo, “con los pies bien puestos en la tierra”.

“Hay muchos hombres que hoy viven como vagabundos, nosotros somos peregrinos porque sabemos que venimos de Dios y hacia Dios vamos y no caminamos solos, vamos juntos como ustedes hicieron estos kilómetros desde Rosario hasta San Lorenzo”, afirmó Mons. Martín.

Lo confieso, leo a mis hijos cada noche

Por fin me decido a dejar a un lado la vergüenza, salir del armario y dfamvalecirlo públicamente:cada noche, leo a mis hijos algún libro durante un buen rato. Ya está, lo he dicho. Después de rezar con ellos y antes de que se duerman, pasamos un rato muy agradable adentrándonos, por ejemplo, por las páginas de El Hobbit,  Chitty-Chitty-Bang-Bang, la historia de sus santos respectivos o las numerosas y soporíferas entregas de la serieTorres de Malory (a petición de las niñas, claro).

Mal que le pese a Adam Swift y Harry Brighthouse, tengo intención de seguir haciéndolo y no me siento culpable en absoluto por ello.

¿Quiénes son Adam Swift y Harry Brighthouse y por qué les va a importar si leo o no a mis hijos?, preguntarán los lectores. Se trata de dos “filósofos”, catedráticos de filosofía y política de dos universidades norteamericanas y autores de un libro llamadoValores familiares: La Ética de las relaciones paterno-filiales, que ha sido editado por Princeton y ha recibido numerosos elogios.

Según han declarado en una reciente entrevista, don Adán y don Enrique consideran que una de las principales fuentes de desigualdad social es la familia. Obsesionados por la igualdad a cualquier precio, su conclusión es inevitable: cualquier diferencia que exista entre unas familias y otras es mala y debe eliminarse. Desde esos presupuestos, señalan, lo más lógico y atrayente sería acabar con las familias de raíz, pero, de alguna forma, eso podría no ser del todo bueno, porque a nadie le gustan los orfanatos, así que habrá que eliminar sólo las actividades familiares que producen una “desigualdad innecesaria”.

Por ello defienden, entre otras cosas, prohibir las herencias como fuente de desigualdad entre unas personas y otras (con la curiosa idea de que, como no todos podemos recibir algo en herencia de nuestros padres, lo mejor es que nadie reciba nada). Por supuesto, también hay que prohibir los colegios privados, algo en lo que no demuestran ser muy originales, ya que coinciden con prácticamente todos los revolucionarios que han existido, ansiosos por igualar a todo el mundo bajo la férrea bota de su ideología. Por la libertad y todo eso.

En cuanto al número de progenitores, nuestros eximios catedráticos no entienden por qué tienen que ser dos y creen que tres, cuatro o más serían perfectamente aceptables, ya que las relaciones biológicas están sobrevaloradas. Por alguna razón, en este caso el hecho de incrementar las diferencias entre unos niños y otros (por ejemplo, entre uno dos padres y otro con cinco) no parece importar demasiado, en comparación con lo políticamente correcto esta semana. Además, en un arranque de extraña timidez reaccionaria, producto sin duda de los complejos cristianos de su infancia, reconocen que diez o más padres quizá serían demasiados, por tratarse ya de una “educación de comité” que no resultaría totalmente idónea. Es la versión moderna de “dos son compañía y tres son multitud”, que arbitrariamente pasa a ser “de dos a nueve son compañía, diez son multitud”.

Finalmente y volviendo a lo que decíamos al comienzo sobre leer a los hijos, Swift y Brighthouse observan con horror que “según los datos disponibles, la diferencia entre los niños cuyos padres les leen por la noche y aquellos cuyos padres no lo hacen, es decir, la diferencia en sus oportunidades en la vida, es mayor que la diferencia entre los que reciben una educación privada de élite y los que no”. Esto, para Swift, es sin duda una “desigualdad injusta”.

Como prohibir que los padres lean a los hijos se parecería demasiado a aporrear bebés foca, los catedráticos se conforman con algo intermedio: los padres pueden hacerlo pero deberían sentirse mal por ello de vez en cuando: “No creo que los padres que leen a sus hijos antes de dormir deban estar pensando constantemente en que están causando una desventaja injusta para los hijos de otras personas, pero sí creo que deberían pensarlo de vez en cuando”.

Aunque estos pobres filosofillos parecen ser particularmente torpes, por desgracia su ideología es uno de los males característicos de los siglos XIX, XX y, si Dios no lo remedia, XXI: la igualdad como valor fundamental y casi único de la vida en sociedad, identificada sin más con la justicia. Como decía Chesterton, es una de esas “virtudes cristianas que se volvieron locas” en la Ilustración y que luego han aparecido constantemente en las diversas ideologías más o menos catastróficas de los siglos posteriores.

Resulta curioso, por cierto, que esa igualdad absolutizada tiende a ser siempre a la baja. Nunca se propone que el Estado haga un gran esfuerzo para pagar a todo el mundo una educación tan buena como la del mejor colegio privado, sino que la propuesta es inevitablemente eliminar esos colegios privados y ya veremos luego qué hacemos. No se busca que todo el mundo viva bien, sino acabar con los malditos ricos que tienen la culpa de todo.

En cualquier caso, basta estudiar un poco para enterarse de quela igualdad, a diferencia de la justicia, no es una virtud. La justicia, como virtud, siempre es buena y debe practicarse en toda ocasión. También sabemos que la justicia no consiste en dar a todos lo mismo, sino dar a cada uno lo que le corresponde. Por lo tanto, la igualdad no es un bien en sí mismo: a veces es buena y en otros casos no lo es, porque a veces es justa y a veces no. En ocasiones, una gran desigualdad puede ser un crimen que clama al cielo y, en otras, será un bien a defender con todas nuestras fuerzas, dependiendo de lo que resulte justo en cada caso. Por ello, absolutizar la igualdad implica, necesariamente, caer en terribles injusticias.

Esto es algo que ya sabían los antiguos paganos. Por desgracia, los nuevos paganos parecen empeñados en tirar por tierra incluso las cosas buenas que tenía el paganismo clásico, renunciando a la verdad, la virtud y la belleza. Claro que quizá esto no debería parecernos muy extraño, porque el nuevo paganismo, en realidad, es básicamente apostasía.

Si devolvemos la cordura a esa virtud enloquecida, nos daremos cuenta de que Dios no nos quiere a todos en general, sino a cada uno en particular. Por eso nos trata con justicia y misericordia, en lugar de tratarnos a todos igual, y por eso es el infinitamente Justo y no el insoportablemente Igualitario.

Si los cristianos queremos una sociedad verdaderamente humana, tenemos que ser conscientes de estas cosas, para no confundir la copia mal hecha con el original. Ya que al principio hablábamos de Tolkien, diré que con ello nos jugamos el vivir en la Comarca o en Mordor, a la sombra tiránica de Orthanc o bajo la protección de la Torre Blanca. No nos engañemos: es una empresa titánica, que supera nuestras fuerzas y que quizá requiera siglos. Por mi parte, empezaré desde el principio: leyendo a mis hijos cada noche.

Conozca qué santos citó el Papa Francisco como modelos evangelizadores de América

VATICANO, 02 May. 15 / 09:43 am (ACI).- El testimonio de santidad de los santos FranciscoSaludando_AlanHoldren.y santas de América recibió una mención especial del Papa Francisco al celebrar en la mañana del sábado una Misa con motivo de una jornada dedicada a Fray Junípero Serra, evangelizador de la Alta California, en Estados Unidos, y que será canonizado el próximo 23 de septiembre por el Pontífice en Washington DC, durante su visita al país.El Papa pidió contemplar “el misterio de santidad” para “que todo el pueblo americano descubra la propia dignidad, consolidando cada vez más la propia pertenencia a Cristo y a su Iglesia”.

“En la comunión universal de los santos y, en especial, en la corona de los santos americanos, nos acompañe Fray Junípero Serra e interceda por nosotros, junto a tantos otros santos y santas que se han distinguido con diversos carismas”, dijo Francisco.

A continuación, destacó el papel de varios santos y mártires americanos, entre ellos las “contemplativas como Rosa de Lima, Mariana de Quito y Teresita de los Andes”, los pastores “que emanaban el perfume de Cristo y el olor de las ovejas, como Toribio de Mogrovejo, Francois de Laval, Rafael Guizar Valencia”.

También mencionó a los “humildes obreros de la Viña del Señor, como Juan Diego y Kateri Tekakwhita”, a los “servidores de los que sufren y de los marginados, como Pedro Claver, Martín de Porres, Damián de Molokai, Alberto Hurtado y Rose Philippine Duchesne”.

Además recordó a las “fundadoras de comunidades consagradas al servicio de Dios y de los más pobres, como Francisca Cabrini, Elizabeth Ann Seaton y Catalina Drexel”, los “misioneros incansables como Fray Francisco Solano, José de Anchieta, Alonso de Barzana, María Antonia de la Paz y Figueroa, José Gabriel de Rosario Brochero”; y los “mártires como Roque González, Miguel Pro y Oscar Arnulfo Romero”.

Francisco aseguró que existían muchos más y deseó que “un impetuoso viento de santidad recorra el próximo Jubileo extraordinario de la Misericordia en todas las Américas”.

Antes de continuar con la Eucaristía, el Obispo de Roma pidió por el continente americano, para que “se arraigue más y más en el Evangelio que ha recibido; que Cristo esté cada vez más presente en la vida de las personas, de las familias, de los pueblos y de las naciones, para la mayor gloria de Dios”.

“Y que esta gloria se manifieste en la cultura de la vida, en la fraternidad, en la solidaridad, en la paz, en la justicia, con amor preferencial y comprometido por los más pobres, a través del testimonio de los cristianos de las diversas comunidades y confesiones, de los creyentes de otras tradiciones religiosas y de los hombres de recta conciencia y de buena voluntad”.

Finalizó su homilía recordando de nuevo a Nuestra Señora de Guadalupe y pidiéndola su intercesión, así como la de “Fray Junípero y de los otros santos y santas americanos, para que me conduzcan y me guíen en mis próximos viajes apostólicos en América del Sur y en América del Norte”.